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Alcohol y Conducción

Si va a conducir un vehículo no puede consumir alcohol.

El alcohol, a cualquier concentración en sangre, no es compatible con la conducción de vehículos, aunque los conductores subestimen sus consecuencias. Los efectos del alcohol dependen de muchos factores, como tipo de bebida ingerida, rapidez de la ingesta, estado de repleción del aparato digestivo, tipo de alimento ingerido, peso de la persona, cantidad de grasa corporal, sexo, edad, estado del hígado, presencia de afecciones médicas, sensibilidad personal de cada uno a los efectos del alcohol, entre otros.

Nuestro país está entre los primeros en el mundo en consumo de alcohol per cápita, siendo más alto en jóvenes, y está en constante aumento.

La intoxicación alcohólica aguda no solo es desencadenante de siniestros de tránsito, sino también de siniestros laborales, suicidios, episodios de violencia y otros eventos que alteran el funcionamiento psicosocial.

Los cálculos de las distancias se alteran, se resiente la atención, la toma de decisiones es lenta y frecuentemente equivocada, la coordinación y precisión de los movimientos falla, hay un aumento del tiempo de reacción.

Valores de alcoholemia o similares en términos de espirometría

alcohol en sangre
nivel de protección
seguridad en Sangre
niveles de tolerancia en Uruguay
nivel de conducción en sangre
evitar conducción alcohol
evitar alcohol al conducir

Efectos que se perciben en los conductores

Dominio pleno de facultades para circular responsablemente en el tránsito.

Disminuye la capacidad de atender a situaciones de peligro. La respuesta a las mismas se comienza a enlentecer y se hace más confusa.

Se reduce la visión con dificultades de enfoque y esto ocasiona desatención a las señales de tránsito que no pueden ser percibidas adecuadamente.

La motricidad se ve afectada, se retardan los movimientos.
Aparece una sensación de euforia y confianza.
Manejo agresivo y temerario obedeciendo a impulsos sin razonar.

Estado de embriaguez importante. Reflejos alterados y reacción lenta e imprecisa. La concentración visual se deteriora y mantener la atención se dificulta en extremo.

Ebriedad completa. El individuo aparece como “narcotizado” y confuso. Su conducta es imprevisible y le es imposible tomar decisiones con certeza.

Ebriedad profunda. Se pierde paulatinamente la conciencia como antesala al coma y principio del riesgo de muerte.

Adaptación de tabla de la Coordinadora Intersectorial de Políticas de Alcohol de la Junta Nacional de Drogas. CIPA. 2005.